Introducción: el hallazgo que amplió el mapa de la Ruta de la Seda
En octubre de 2024, un estudio publicado en la revista Nature presentó el mapeo detallado de dos ciudades medievales en las montañas del este de Uzbekistán. Sus nombres son Tashbulak y Tugunbulak, y aunque los sitios ya eran conocidos por arqueólogos y comunidades locales, la tecnología empleada permitió ver por primera vez su verdadera extensión y complejidad.
El trabajo se apoyó en un dron equipado con LiDAR, un sistema de teledetección que permitió registrar estructuras ocultas por la vegetación y el paso del tiempo. La publicación del estudio coincidió con la difusión periodística del hallazgo, que rápidamente pasó a formar parte de las conversaciones sobre las ciudades perdidas de la Ruta de la Seda en Uzbekistán.
La relevancia del descubrimiento no radica solo en los nombres de los sitios, sino en lo que sugieren sobre el urbanismo medieval en Asia Central. Durante décadas, la imagen predominante asociaba las grandes ciudades de la Ruta de la Seda con tierras bajas, oasis y llanuras. Tashbulak y Tugunbulak, situadas a más de 2.000 metros de altitud, obligan a revisar esa idea.
¿Qué son Tashbulak y Tugunbulak?
Se trata de dos ciudades medievales ubicadas en las montañas del este de Uzbekistán, dentro de la cordillera de Chatkal, en el sistema del Tian Shan. Ambas se encuentran a elevaciones de aproximadamente 2.000 a 2.200 metros sobre el nivel del mar y florecieron entre los siglos VIII y XI d.C.
La diferencia más llamativa entre ellas es el tamaño. Tugunbulak es la mayor, con una extensión de al menos 120 hectáreas. Tashbulak, en cambio, cubre aproximadamente 12 hectáreas, una décima parte. Esa diferencia sugiere que cumplían funciones distintas dentro de la misma red de rutas.
Ambas formaban parte de un camino que conectaba el valle de Fergana con China y otras regiones de Asia Central. No eran asentamientos aislados, sino nodos dentro de una red comercial más amplia que articulaba el comercio entre regiones muy distantes.
Una comparación básica
- Tugunbulak: al menos 120 hectáreas, centro de producción de hierro y acero, con evidencia de hornos de fundición.
- Tashbulak: aproximadamente 12 hectáreas, posiblemente un centro caravanserai o punto de paso.
- Ubicación: cordillera de Chatkal, Tian Shan, este de Uzbekistán.
- Altitud: 2.000 a 2.200 metros sobre el nivel del mar.
- Período de ocupación: siglos VIII a XI d.C.
Cómo el LiDAR reveló estructuras ocultas
El levantamiento con LiDAR se realizó en 2022 mediante un dron o UAV. Esta tecnología emite pulsos de luz que rebotan en la superficie del terreno y permiten generar una representación tridimensional muy precisa de lo que hay abajo. En arqueología, su utilidad es enorme porque puede distinguir el suelo desnudo de la vegetación y revelar formas que a simple vista pasarían desapercibidas.
Conviene aclarar un punto que suele generar confusión: el LiDAR no ve a través del suelo. Lo que hace es penetrar la vegetación y mapear la superficie. Es decir, puede mostrar los contornos de muros, caminos o plataformas que están cubiertos por arbustos o hierba, pero no detecta lo que está enterrado a varios metros de profundidad.
En el caso de Tashbulak y Tugunbulak, el LiDAR permitió identificar una red de caminos, plazas, fortificaciones y numerosos edificios. Esa lectura del terreno ofreció una imagen mucho más completa de cómo estaban organizadas las ciudades y de la magnitud de su huella urbana.
Para entenderlo con una analogía sencilla: es como si alguien pudiera retirar temporalmente la vegetación que cubre un yacimiento y tomar una fotografía en relieve sin mover una sola piedra. El resultado es una nube de puntos que, procesada adecuadamente, se convierte en mapas detallados del asentamiento.
Quiénes lideraron la investigación y qué sabían antes
La investigación fue liderada por Michael Frachetti, de la Universidad de Washington en St. Louis, y Farhod Maksudov, del Instituto de Arqueología de Uzbekistán. Ambos han trabajado en la región durante años, y su conocimiento previo del terreno fue clave para interpretar los datos que arrojó el LiDAR.
Es importante subrayar que los sitios no eran completamente desconocidos. Comunidades locales y algunos arqueólogos ya sabían de su existencia, y probablemente llevaban tiempo visitándolos o estudiándolos de forma parcial. Lo que aportó el nuevo estudio fue una dimensión distinta: la posibilidad de medir con precisión la extensión de las ciudades y de comprender su organización interna.
El hallazgo, por tanto, no consiste en haber encontrado dos ciudades de la nada, sino en haber revelado la escala y la complejidad urbana de dos asentamientos que hasta entonces se conocían de manera fragmentaria. Esa distinción es relevante para no exagerar el alcance del descubrimiento.
El estudio fue publicado en la revista científica Nature, y la cobertura periodística de The Guardian contribuyó a difundir los resultados entre el público general.
Tugunbulak: la gran ciudad de montaña y su producción de hierro y acero
Tugunbulak es la más grande y también la más estudiada. Con al menos 120 hectáreas, fue un centro relevante de producción de hierro y acero, según la evidencia de hornos de fundición encontrada en el sitio. Esa actividad económica sugiere que no se trataba de un asentamiento marginal, sino de un lugar con peso dentro de la región.
El estudio sugiere que Tugunbulak pudo haber albergado a varios miles de personas. Se trata de una estimación atribuida al propio trabajo de investigación, no de una cifra exacta confirmada. Aun así, da una idea de la envergadura del lugar.
El LiDAR reveló en Tugunbulak una red de caminos, plazas, fortificaciones y numerosos edificios. Esa estructura urbana, visible ahora con mayor claridad, apunta a una planificación y a una organización interna que no encajan con la imagen de un simple punto de paso en la montaña.
La ciudad fue abandonada después del siglo XI. Los motivos no están confirmados: el estudio plantea la posibilidad de cambios en las rutas comerciales, inestabilidad política o factores ambientales. Cualquier afirmación sobre la causa exacta del abandono debe entenderse como hipótesis, no como hecho establecido.
Tashbulak: el asentamiento menor y su posible papel en la ruta
Tashbulak, con aproximadamente 12 hectáreas, presenta una escala mucho menor. Su tamaño reducido y su ubicación dentro de la misma red de rutas han llevado a plantear que podría haber funcionado como centro caravanserai o punto de paso. Se trata, de nuevo, de una posibilidad, no de una conclusión cerrada.
La función de los asentamientos pequeños en la Ruta de la Seda ha sido tradicionalmente menos estudiada que la de las grandes ciudades. En ese sentido, Tashbulak ofrece un caso interesante para observar cómo se articulaban los nodos secundarios dentro de una red comercial que conectaba el valle de Fergana con China y Asia Central.
La diferencia de tamaño entre Tashbulak y Tugunbulak, situadas en una región montañosa compartida, invita a pensar en una jerarquía urbana: una ciudad mayor con funciones productivas y administrativas, y un asentamiento menor con tareas de apoyo o tránsito.
La Ruta de la Seda no era una sola carretera
Uno de los errores más frecuentes al hablar de la Ruta de la Seda es imaginarla como una única vía que cruzaba Asia de este a oeste. En realidad, se trataba de una red de rutas comerciales que conectaba múltiples regiones y ciudades, con ramificaciones, desvíos y trayectos alternativos según las condiciones del momento.
Tashbulak y Tugunbulak formaban parte de una de esas rutas, la que unía el valle de Fergana con China y otras zonas de Asia Central. Su existencia en plena alta montaña refuerza la idea de que la red no se limitaba a los corredores más accesibles, sino que se extendía también por terrenos difíciles cuando las circunstancias lo hacían rentable.
El hallazgo muestra, además, que hubo urbanismo complejo en alta montaña. Eso amplía la geografía habitual de las ciudades medievales en Asia Central y obliga a mirar con más atención las zonas que antes se consideraban periféricas.
Qué cambia este hallazgo en la historia del urbanismo medieval
Según la interpretación del estudio, el descubrimiento desafía la idea de que las ciudades medievales se desarrollaron principalmente en tierras bajas. Durante mucho tiempo, la historiografía tendió a asociar los grandes núcleos urbanos con llanuras, oasis y valles fértiles, mientras que las montañas se veían como espacios marginales, poco poblados o dedicados sobre todo al pastoreo.
Tashbulak y Tugunbulak cuestionan esa visión. No solo existieron en un entorno montañoso exigente, sino que una de ellas, Tugunbulak, alcanzó una extensión considerable y mantuvo una producción metalúrgica relevante. Esa combinación sugiere que las zonas montañosas podían albergar actividades económicas intensivas y formas de organización urbana comparables a las de otros contextos.
Conviene ser prudente con las conclusiones. El estudio no afirma que las montañas fueran el centro del urbanismo medieval, sino que muestran que también allí hubo ciudades complejas y económicamente activas. Es un matiz importante para no convertir una interpretación razonable en una afirmación absoluta.
Preguntas abiertas, límites y precisiones
Todo hallazgo arqueológico deja preguntas sin resolver, y este caso no es una excepción. Estas son algunas de las precisiones más útiles para leer con criterio la información disponible.
- El abandono de Tugunbulak es una hipótesis. Se plantea que pudo deberse a cambios en las rutas comerciales, inestabilidad política o factores ambientales, pero no hay una causa confirmada.
- La población de varios miles de personas es una estimación atribuida al estudio, no una cifra exacta verificada.
- El término “ciudades perdidas” es periodístico. Los sitios eran conocidos por comunidades locales y arqueólogos; el LiDAR reveló su escala y complejidad urbana.
- El LiDAR no atraviesa el suelo. Mapea la superficie y puede penetrar la vegetación, pero no detecta lo que está enterrado en profundidad.
- El descubrimiento no ocurrió en 2024. Los sitios se conocían desde antes; el levantamiento con LiDAR se realizó en 2022 y el estudio se publicó en 2024.
Estas precisiones no restan valor al hallazgo, pero ayudan a ubicarlo en su contexto real y a evitar exageraciones que circulan con frecuencia en redes sociales y titulares.
Preguntas frecuentes
¿Qué ciudades reveló el LiDAR en las montañas de Uzbekistán?
El estudio reveló el mapeo detallado de dos ciudades medievales: Tashbulak y Tugunbulak, situadas en las montañas del este de Uzbekistán, en la cordillera de Chatkal (Tian Shan), a unos 2.000 a 2.200 metros sobre el nivel del mar.
¿Cómo funcionó el LiDAR en este descubrimiento?
Se utilizó un dron equipado con LiDAR en 2022 para mapear el terreno y revelar estructuras ocultas por la vegetación y el tiempo. El LiDAR mapea la superficie y puede penetrar la vegetación, pero no el suelo.
¿Quiénes lideraron la investigación?
La investigación fue liderada por Michael Frachetti, de la Universidad de Washington en St. Louis, y Farhod Maksudov, del Instituto de Arqueología de Uzbekistán.
¿Cuándo florecieron Tashbulak y Tugunbulak?
Las ciudades florecieron entre los siglos VIII y XI d.C.
¿Por qué fue abandonada Tugunbulak?
Tugunbulak fue abandonada después del siglo XI, posiblemente debido a cambios en las rutas comerciales, inestabilidad política o factores ambientales. Se trata de una hipótesis, no de un hecho confirmado.
¿Qué importancia tiene Tugunbulak?
Tugunbulak es la ciudad más grande, con una extensión de al menos 120 hectáreas. Fue un centro importante de producción de hierro y acero, con evidencia de hornos de fundición. El estudio sugiere que pudo haber albergado a varios miles de personas.
¿Qué tamaño tenía Tashbulak?
Tashbulak es más pequeña, con una extensión de aproximadamente 12 hectáreas. Podría haber funcionado como centro caravanserai o punto de paso.
¿Las ciudades estaban completamente perdidas?
No. Los sitios ya eran conocidos por arqueólogos y comunidades locales. El LiDAR reveló su verdadera escala y complejidad urbana.
¿El LiDAR ve a través del suelo?
No. El LiDAR mapea la superficie y puede penetrar la vegetación, pero no el suelo.
¿Este descubrimiento cambia la idea de la Ruta de la Seda?
El estudio desafía la idea de que las ciudades medievales se desarrollaron principalmente en tierras bajas y que las zonas montañosas eran periféricas. Las ciudades formaban parte de una ruta que conectaba el valle de Fergana con China y Asia Central.
¿El descubrimiento ocurrió en 2024?
Los sitios se conocían desde antes. El levantamiento LiDAR se realizó en 2022 y el estudio se publicó en 2024.
Conclusión: por qué Tashbulak y Tugunbulak importan
El LiDAR permitió ver con claridad la escala y la complejidad de dos ciudades medievales situadas en plena alta montaña. Tashbulak, con sus aproximadamente 12 hectáreas, y Tugunbulak, con al menos 120 hectáreas, muestran que la Ruta de la Seda no solo pasaba por llanuras y oasis, sino que también se extendía por terrenos montañosos donde florecieron núcleos urbanos activos.
Tugunbulak, en particular, destaca por su producción de hierro y acero y por la posibilidad de haber albergado a varios miles de personas, según la estimación atribuida al estudio. Su abandono después del siglo XI sigue siendo materia de hipótesis, y las razones exactas permanecen abiertas.
Más allá de las cifras, el hallazgo amplía la comprensión del urbanismo medieval en Asia Central y refuerza la idea de la Ruta de la Seda como una red de rutas, no como una sola carretera. Quedan preguntas por resolver sobre la población de estos sitios, las causas de su abandono y la existencia de otros asentamientos similares en la región. Cada nuevo levantamiento con LiDAR podría añadir piezas a ese mapa todavía incompleto de las ciudades perdidas de la Ruta de la Seda en Uzbekistán.



