La pregunta de si las plantas emiten sonidos cuando están estresadas tiene hoy una respuesta respaldada por la ciencia: sí, al menos en las especies estudiadas. Un estudio revisado por pares publicado en la revista Cell el 30 de marzo de 2023 encontró que plantas de tomate y tabaco sometidas a estrés por sequía o daño físico emiten sonidos ultrasónicos que se transmiten por el aire y que pueden grabarse con micrófonos especiales. Eso sí, conviene aclarar desde el inicio tres cosas: no son audibles para los humanos sin equipos adecuados, no hay evidencia de que las plantas sientan dolor y tampoco se ha demostrado que esos sonidos constituyan una forma de comunicación intencional.
¿Las plantas emiten sonidos cuando están estresadas? La respuesta breve
Sí. La investigación, disponible en la publicación original en Cell y verificable a través de su registro en PubMed, documentó que plantas de tomate y tabaco emiten sonidos ultrasónicos transportados por el aire cuando atraviesan situaciones de estrés. Las condiciones evaluadas fueron principalmente dos: falta de agua (estrés hídrico) y daño físico por corte.
Los sonidos se sitúan en un rango de frecuencia de aproximadamente 40 a 80 kHz, muy por encima de lo que el oído humano puede percibir. Las plantas estresadas emitieron muchos más sonidos que las que se encontraban en condiciones normales, y esos sonidos pudieron registrarse a distancia con micrófonos ultrasónicos, incluso en condiciones de invernadero.
El hallazgo es relevante porque aporta evidencia de emisión acústica aérea en plantas, un campo conocido como bioacústica vegetal. Sin embargo, el propio estudio delimita su alcance: registrar sonidos no equivale a demostrar dolor, lenguaje ni intención comunicativa.
Qué descubrió exactamente el estudio de la Universidad de Tel Aviv
La investigación fue liderada por Itzhak Khait y Lilach Hadany, con la colaboración de Yossi Yovel, todos ellos vinculados a la Universidad de Tel Aviv, según el comunicado institucional de la propia universidad. El trabajo se publicó en Cell el 30 de marzo de 2023 y pasó por revisión por pares.
Para llevar a cabo el estudio, el equipo registró los sonidos en dos entornos distintos: una cámara acústica, que permite controlar el ruido de fondo, y un invernadero, donde las condiciones se parecen más a un cultivo real. Esa doble aproximación sirvió para comprobar que los sonidos se transmiten por el aire y no solo a través de superficies sólidas o del sistema interno de la planta.
Las especies principales del experimento fueron el tomate y el tabaco. La investigación también menciona registros preliminares en otras plantas, pero las conclusiones más sólidas se refieren a esas dos especies, lo que limita cualquier generalización automática al resto del reino vegetal.
Qué tipo de sonidos emiten las plantas estresadas
Se trata de ultrasonidos: ondas acústicas cuya frecuencia es superior al límite de audición humana. En concreto, el estudio sitúa los sonidos emitidos en torno a los 40 a 80 kHz, tal como resume la cobertura de Nature sobre la investigación. Para ponerlo en contexto, el ser humano suele oír hasta unos 20 kHz en las edades más jóvenes, y ese límite desciende con los años.
Estos sonidos son transportados por el aire, lo que significa que no se quedan encerrados dentro del tallo o de las hojas, sino que salen al entorno. Eso es precisamente lo que permite detectarlos con equipos colocados a cierta distancia de la planta.
Cuántos sonidos por hora emiten
Los datos difundidos por Nature y por The Guardian, que citan el estudio original, permiten hacerse una idea de la magnitud de la diferencia entre plantas estresadas y plantas en buen estado:
- Tomate con estrés hídrico: alrededor de 35 sonidos por hora.
- Tabaco con estrés hídrico: alrededor de 11 sonidos por hora.
- Plantas no estresadas: menos de 1 sonido por hora.
Estas cifras deben interpretarse como resultados de las condiciones concretas del experimento, no como reglas universales aplicables a cualquier planta, especie o situación. Las tasas de emisión pueden variar según la especie, el tipo de estrés y el entorno.
¿Los humanos pueden oír a las plantas estresadas?
No. Los sonidos están por encima del rango auditivo humano, así que una persona no puede escucharlos directamente, por mucho silencio que haga en la habitación. Para detectarlos y grabarlos se necesita equipo especializado, como micrófonos ultrasónicos capaces de captar frecuencias superiores a los 20 kHz.
Por este motivo conviene tratar con cuidado expresiones como “las plantas gritan”. Es una metáfora utilizada por algunos medios —la propia cobertura de Scientific American emplea la palabra en su titular— y funciona bien para captar la atención, pero no describe un sonido audible ni implica que la planta sienta dolor. Lo que el estudio documenta es una emisión acústica ultrasónica, un fenómeno físico, no una queja.
Cómo se graban los sonidos de las plantas estresadas
El proceso técnico combina hardware de audio y análisis de datos. Estos son los componentes que utilizó la investigación:
- Micrófonos ultrasónicos: captan frecuencias por encima del oído humano. Se colocaron a cierta distancia de las plantas, lo que demuestra que los sonidos viajan por el aire y pueden registrarse sin contacto directo.
- Entornos controlados y realistas: las grabaciones se hicieron en cámara acústica y en invernadero. La cámara permite aislar el ruido de fondo; el invernadero se acerca más a las condiciones de un cultivo comercial.
- Filtrado del ruido: el ruido ambiental puede interferir en la detección, por lo que la calidad del entorno influye en el resultado.
- Aprendizaje automático: modelos de este tipo analizaron las grabaciones y lograron identificar tanto la especie de la planta como el tipo de estrés al que estaba sometida, ya fuera sequía o corte.
Ese último punto es el que abre la puerta a aplicaciones prácticas: no se trata solo de detectar que “algo suena”, sino de distinguir qué planta es y qué le está ocurriendo a partir de su patrón acústico.
¿Por qué emiten sonidos? La hipótesis de la cavitación en el xilema
La explicación más probable que manejan los autores tiene que ver con la cavitación en el xilema. Conviene desglosar los términos: el xilema es el conjunto de vasos conductores por los que la planta transporta agua y minerales desde la raíz hacia las hojas. La cavitación es la formación y el colapso de burbujas de aire dentro de esos conductos, un fenómeno que puede ocurrir cuando la planta sufre sequía o una herida.
Cuando esas burbujas se forman y se rompen, podrían generar pequeñas vibraciones acústicas que, amplificadas por la estructura de la planta, se traducirían en los sonidos ultrasónicos registrados. Es una explicación coherente con los datos, pero los propios autores indican que no está completamente confirmada. Por lo tanto, debe presentarse como hipótesis y no como causa demostrada.
Qué no significa este descubrimiento: dolor, lenguaje y comunicación intencional
Aquí conviene ser especialmente cuidadosos, porque es donde suelen aparecer las interpretaciones exageradas. El estudio sugiere que estos sonidos podrían ser informativos para otros organismos, es decir, que algún ser vivo en el entorno podría obtener información a partir de ellos. Pero eso es muy distinto de afirmar que la planta los emite con una intención.
En concreto, la investigación no demuestra que:
- Las plantas sientan dolor cuando están estresadas. El estudio registra sonidos, no experiencias subjetivas.
- Las plantas emitan los sonidos intencionadamente para comunicarse con otras plantas u otros organismos.
- Exista un lenguaje vegetal con estructura, significado o propósito.
- El término “grito” describa lo que ocurre. Se trata de una metáfora mediática, no de una categoría científica.
También es importante no generalizar: el trabajo se centró en tomate y tabaco. Aunque haya registros preliminares en otras especies, no se puede concluir que todas las plantas emitan sonidos idénticos ni en las mismas circunstancias.
Posibles aplicaciones en agricultura de precisión
Una de las proyecciones más interesantes del hallazgo apunta al ámbito agrícola. Si las plantas emiten más sonidos cuando sufren estrés hídrico o daño físico, y si esos sonidos pueden clasificarse automáticamente, entonces sería posible imaginar sistemas de sensores acústicos capaces de detectar problemas en un cultivo antes de que sean visibles a simple vista.
Eso encaja con la idea de la agricultura de precisión: monitorear de forma continua y localizada el estado de las plantas para intervenir solo donde hace falta. Sin embargo, se trata de una aplicación potencial, derivada de la interpretación de los resultados. No es una tecnología ya implementada a gran escala, y su desarrollo dependería de resolver cuestiones como el ruido ambiental, la escala de los cultivos y la variedad de especies implicadas.
Conclusión: plantas que suenan bajo estrés, pero no como imaginamos
El hallazgo es sólido en lo que afirma y limitado en lo que no afirma. Plantas de tomate y tabaco sometidas a estrés por sequía o corte emiten sonidos ultrasónicos de entre 40 y 80 kHz, transportados por el aire, con tasas que en el tomate con estrés hídrico rondaron los 35 sonidos por hora frente a menos de uno en plantas no estresadas. Esos sonidos pueden grabarse con micrófonos ultrasónicos y clasificarse mediante aprendizaje automático para distinguir especie y tipo de estrés.
Lo que no hay, con la evidencia disponible, es dolor, lenguaje o comunicación intencional. La posible causa física —cavitación en el xilema— sigue siendo una hipótesis, y el uso de sensores acústicos en agricultura es una promesa por explorar, no una realidad extendida. Entender esa diferencia entre lo demostrado y lo sugerido es lo que permite hablar de plantas que emiten sonidos cuando están estresadas sin caer en el sensacionalismo.




