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El urbanismo perdido en la Amazonía: las ciudades de 2.500 años del Valle del Upano

El urbanismo perdido en la Amazonía: las ciudades de 2.500 años del Valle del Upano

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Introducción: un urbanismo oculto bajo la selva

En la Amazonía ecuatoriana, bajo un paisaje de selva que durante siglos ocultó sus formas, se ha documentado un sistema urbano prehispánico de gran escala. Se trata de las ciudades antiguas del Valle del Upano en Ecuador, un conjunto de asentamientos y plataformas de tierra que obliga a mirar de nuevo la historia de la Amazonía antes de la llegada europea.

El estudio científico principal se publicó en la revista Science el 11 de enero de 2024 bajo el título Two thousand years of garden urbanism in the Upper Amazon. La investigación documentó un sistema urbano prehispánico en el Valle del Upano, en la provincia de Morona-Santiago, y utilizó tecnología lidar para mapear el terreno bajo la vegetación. El levantamiento cubrió 300 km² y permitió identificar más de 6.000 plataformas rectangulares de tierra, organizadas en al menos 15 asentamientos.

La ocupación del sistema se estima aproximadamente desde el 500 a.C. hasta entre el 300 y el 600 d.C. Esa cronología implica que las construcciones tienen alrededor de 2.500 años. Sin embargo, conviene precisar que esa cifra corresponde a la ocupación inicial y no significa que todas las estructuras tengan exactamente esa edad. Además, los autores hablan de urbanismo y asentamientos con plataformas, no necesariamente de ciudades densas al estilo europeo, por lo que el término “ciudades” sigue siendo objeto de debate académico.

¿Dónde estaba el Valle del Upano? Ubicación y contexto geográfico

El Valle del Upano se encuentra en la Amazonía ecuatoriana, en la provincia de Morona-Santiago. El sitio está situado en las estribaciones orientales de los Andes, en la alta Amazonía, una zona de transición entre la montaña andina y las tierras bajas amazónicas.

Ese contexto geográfico ayuda a entender por qué las estructuras permanecieron fuera del conocimiento general durante tanto tiempo. No se trata de ruinas de piedra visibles a simple vista, sino de montículos y plataformas de tierra que quedaron cubiertos por la vegetación. La selva actual ocultó durante siglos las formas construidas, hasta que el uso de sensores remotos permitió observar el terreno con otra mirada. La noticia científica de Nature resume parte de ese proceso y subraya la antigüedad del hallazgo.

¿Qué encontraron? Plataformas, asentamientos y red urbana

El hallazgo principal es un paisaje construido con miles de plataformas rectangulares de tierra. La investigación identificó más de 6.000 plataformas, organizadas en al menos 15 asentamientos. El asentamiento más grande cubre más de 100 hectáreas, una extensión considerable para un sistema prehispánico en la alta Amazonía.

Pero el interés no está solo en la cantidad de plataformas. También aparece una red de caminos, senderos, canales y drenajes que conectaba distintos puntos del paisaje. A ello se suman terrazas agrícolas y campos de cultivo integrados al urbanismo. Es decir, no se trata de construcciones aisladas, sino de un sistema donde vivienda, circulación, manejo del agua y agricultura parecen haber formado parte de un mismo diseño territorial.

Plataformas de tierra, no de piedra

Uno de los aspectos que más conviene aclarar es la materialidad de las estructuras. Los montículos y plataformas fueron hechos de tierra, no de piedra. Por eso no deben compararse automáticamente con las ciudades andinas de piedra, como Machu Picchu o los grandes complejos incas. Un ejemplo documentado son las plataformas rectangulares de tierra de aproximadamente 20 x 10 metros.

Esa diferencia material no las hace menos complejas. Al contrario, muestra una tradición constructiva adaptada al entorno amazónico, basada en movimientos de tierra y en la organización del espacio a gran escala.

Una red de al menos 15 asentamientos

El sistema del Valle del Upano no fue una sola ciudad. Las plataformas se organizan en al menos 15 asentamientos interconectados. El más grande cubre más de 100 hectáreas, pero los demás también forman parte de una red mayor. Esa estructura sugiere que no estamos ante un sitio aislado, sino ante un paisaje urbano distribuido.

La palabra “ciudades” puede resultar cómoda para el público general, pero los investigadores prefieren hablar de urbanismo y asentamientos con plataformas. La diferencia importa: no se trata necesariamente de ciudades densas con calles estrechas y edificios compactos, sino de un modelo amazónico de ocupación del territorio.

Caminos, canales y agricultura integrada

La red incluía caminos, senderos, canales y drenajes. Estos elementos permitían conectar los asentamientos y, probablemente, manejar el agua en un entorno tropical. Además, los asentamientos estaban integrados en un paisaje agrícola con terrazas y campos de cultivo.

Ese detalle es clave: el urbanismo del Upano no separaba radicalmente la zona construida de la zona productiva. La agricultura formaba parte del sistema. En conjunto, los datos disponibles apuntan a una sociedad que modificó el paisaje de manera planificada y extensa.

¿Qué antigüedad tienen? Cronología y ocupación

El sistema fue ocupado aproximadamente desde el 500 a.C. hasta entre el 300 y el 600 d.C. La datación implica que las construcciones tienen alrededor de 2.500 años. Esta cifra se ha convertido en uno de los datos más repetidos del hallazgo, pero debe entenderse con precisión.

Los 2.500 años provienen de la ocupación inicial, alrededor del 500 a.C. No significan que todas las plataformas, caminos o terrazas se construyeran exactamente en esa fecha. Hablamos de un sistema que se desarrolló y transformó a lo largo de varios siglos. Por eso, más que una fotografía instantánea, la cronología sugiere un proceso largo de ocupación, construcción y reorganización del paisaje.

¿Quiénes las construyeron? Culturas Kilamope y Upano

Las estructuras fueron construidas por las culturas Kilamope y Upano, dos culturas amazónicas prehispánicas locales. De acuerdo con la información difundida por BBC News, la cultura Kilamope ocupó el área primero, seguida por la cultura Upano. Esa secuencia se presenta como una afirmación atribuida por la investigación, no como una certeza absoluta sobre cada fase constructiva.

Lo que sí puede afirmarse con claridad es que no fueron construidas por los incas ni por los mayas. Se trata de sociedades amazónicas locales, mucho antes del Imperio inca. Esto desmonta una idea errónea frecuente: que cualquier gran obra prehispánica en Sudamérica debió ser obra de culturas andinas o mesoamericanas. El Valle del Upano muestra un desarrollo propio, arraigado en la Amazonía.

¿Cómo se descubrieron? Lidar y arqueología en la selva

El descubrimiento se apoyó en tecnología lidar, que permite mapear el terreno bajo la vegetación. En términos sencillos, el lidar envía pulsos de luz y mide su retorno para reconstruir la forma del suelo, incluso cuando está cubierto por árboles y maleza. Aplicado al Valle del Upano, permitió detectar plataformas, caminos y otros elementos que no eran evidentes desde el aire convencional ni desde el terreno.

El levantamiento lidar cubrió 300 km². Según se ha reportado, los datos fueron recolectados en 2015, pero el análisis y la publicación tomaron años. La investigación fue liderada por Stéphen Rostain, del CNRS, con colaboración internacional. El estudio científico principal apareció en Science el 11 de enero de 2024. La cobertura de Nature y BBC News ayudó a difundir el hallazgo más allá del ámbito académico.

Es importante recordar que el descubrimiento se basa principalmente en lidar y en excavaciones limitadas. La interpretación sigue en revisión académica. Esto no reduce su importancia, pero sí invita a evitar exageraciones y a distinguir entre lo observado con claridad y lo inferido a partir de los datos.

¿Por qué es importante? Un giro en la historia de la Amazonía

La relevancia del hallazgo está en su capacidad de cuestionar una imagen muy extendida: la idea de que la Amazonía precolombina era un entorno prístino y poco poblado. La investigación del Valle del Upano muestra un paisaje densamente modificado con urbanismo, agricultura y redes de comunicación. Según la interpretación publicada, esto sugiere que estas sociedades tenían organización compleja y capacidad de modificar el paisaje a gran escala.

Ese punto transforma la historia amazónica. No se trata solo de encontrar “ciudades perdidas”, sino de reconocer que la selva que hoy vemos pudo ser, en parte, el resultado de siglos de ocupación humana, manejo agrícola y construcción de infraestructura. La cobertura de The Guardian y la divulgación en español de El País reflejan el impacto internacional de la noticia.

Ahora bien, algunas coberturas periodísticas han mencionado estimaciones de población entre 10.000 y 100.000 habitantes. Esas cifras deben tratarse como estimaciones aproximadas, no como censos confirmados. La investigación disponible no permite presentarlas como datos definitivos.

Qué no eran: aclaraciones frente a ideas erróneas

Para entender bien el hallazgo, conviene despejar varios malentendidos frecuentes:

  • No eran ciudades de piedra como las andinas. Las estructuras principales son plataformas y montículos de tierra.
  • No fueron construidas por los incas o los mayas. Fueron obra de culturas amazónicas prehispánicas locales, Kilamope y Upano, mucho antes del Imperio inca.
  • No fue una sola ciudad. Se trata de una red de al menos 15 asentamientos interconectados.
  • La Amazonía precolombina no era un bosque prístino e inhóspito sin sociedades complejas. El Valle del Upano muestra un paisaje modificado con urbanismo, agricultura y redes de comunicación.

Estas aclaraciones no buscan quitar mérito al descubrimiento, sino situarlo en su justa dimensión. El valor del Valle del Upano está, precisamente, en mostrar un modelo amazónico de urbanismo, distinto de los modelos andinos o mesoamericanos.

¿Se pueden visitar? Conservación, acceso y límites de la información

La información disponible en las fuentes consultadas no incluye datos concluyentes sobre visitabilidad, acceso turístico o legislación patrimonial. Por lo tanto, no se puede confirmar si los sitios son visitables ni ofrecer información turística no respaldada.

También hay escasa información sobre el estado actual de conservación de los sitios y sobre riesgos como la expansión agrícola, la erosión o el saqueo. Esa falta de datos no significa que no existan proyectos o medidas, sino que las fuentes disponibles para este artículo no permiten afirmarlo. Ante esa limitación, lo prudente es no presentar el Valle del Upano como un destino turístico confirmado ni dar indicaciones de acceso que no estén verificadas.

Conclusión: lo que el Valle del Upano revela y lo que aún falta por investigar

El sistema urbano del Valle del Upano amplía la historia conocida del urbanismo amazónico. Sus más de 6.000 plataformas de tierra, distribuidas en al menos 15 asentamientos, junto con caminos, canales, drenajes y terrazas agrícolas, dibujan un paisaje mucho más complejo de lo que sugería la imagen tradicional de una selva sin sociedades densas.

Al mismo tiempo, el descubrimiento se basa principalmente en lidar y excavaciones limitadas, y la interpretación sigue en revisión académica. Quedan preguntas abiertas sobre conservación, acceso, legislación patrimonial y comparación con otros sitios amazónicos. La información disponible tampoco desarrolla en profundidad las comparaciones con Llanos de Mojos o Kuhikugu, y hay poca información sobre el conocimiento local e indígena de los montículos antes del lidar.

Lo que sí puede afirmarse es que las ciudades antiguas del Valle del Upano en Ecuador han cambiado la conversación sobre la Amazonía precolombina. No son un simple exotismo arqueológico: son evidencia de que la Amazonía fue, en algunos lugares y momentos, un espacio transformado por sociedades con organización compleja y capacidad de planificar el territorio.