El hallazgo que puso los clics de los cachalotes bajo la lupa
En mayo de 2024, un estudio publicado en Nature Communications puso bajo la lupa las vocalizaciones de los cachalotes (Physeter macrocephalus) del Caribe Oriental. La investigación, realizada por investigadores del MIT CSAIL y Project CETI, utilizó aprendizaje automático para analizar miles de secuencias de clics. El hallazgo central no fue una traducción de lo que dicen estos animales, sino la identificación de una estructura combinatoria en sus codas. Los autores propusieron describirla como un “alfabeto fonético de los cachalotes”, una analogía para explicar cómo combinan variaciones de ritmo y clics adicionales. El estudio no afirma haber descifrado el significado de esas secuencias; identifica patrones estructurales y sugiere que podrían transmitir información.
Qué es el alfabeto fonético de los cachalotes
Los cachalotes producen secuencias rítmicas de clics llamadas codas, que utilizan en contextos sociales. El término “alfabeto fonético de los cachalotes” describe la estructura combinatoria que los investigadores encontraron en esas codas, no un conjunto de fonemas humanos ni palabras con significado conocido. La analogía ayuda a entender que, a partir de un repertorio limitado de elementos, los animales pueden generar variantes mediante reglas de combinación. En el estudio, esa estructura incluye variaciones de ritmo (rubato) y la adición de clics extra (ornamentación). Los autores proponen que este sistema podría funcionar como un alfabeto, pero insisten en que se trata de una propuesta estructural, no de una prueba de lenguaje humano. Además, los cachalotes poseen el cerebro más grande de cualquier animal conocido, un dato que ha alimentado el interés por su comunicación, aunque por sí solo no implica capacidades lingüísticas.
Codas y ecolocalización: dos usos distintos de los clics
No todos los clics de los cachalotes cumplen la misma función. Las codas son patrones sociales: secuencias rítmicas que los animales producen en interacciones con otros cachalotes. En cambio, los clics de ecolocalización sirven para orientarse y buscar alimento. Según la información de NOAA Fisheries, los cachalotes emiten clics de ecolocalización distintos de las codas sociales. Esta distinción es clave para no interpretar cualquier chasquido como parte de un supuesto lenguaje. El estudio de 2024 se centra en las codas sociales, no en los clics de ecolocalización. Por eso, cuando se habla del “alfabeto fonético de los cachalotes”, el foco está en las secuencias rítmicas usadas en contextos sociales, no en el sonar que les permite navegar y cazar.
Cómo la IA analizó miles de codas de cachalotes
El equipo de MIT CSAIL y Project CETI analizó 8.719 codas provenientes de 87 cachalotes del Caribe Oriental, incluida la región de Dominica. Para procesar esa cantidad de datos, los investigadores utilizaron técnicas de aprendizaje automático para analizar y clasificar las codas. Project CETI es una iniciativa sin fines de lucro que utiliza inteligencia artificial y aprendizaje automático para intentar decodificar la comunicación de los cachalotes. La especie se distribuye en océanos de todo el mundo, y la población estudiada vive en el Caribe Oriental alrededor de Dominica. La IA permitió detectar patrones en las secuencias que difícilmente se habrían podido revisar a mano. El análisis no consistió en “escuchar” frases completas, sino en encontrar regularidades estadísticas y estructurales en miles de codas registradas.
La estructura combinatoria: rubato y ornamentación
El hallazgo central del estudio es que las codas presentan una estructura combinatoria. Los investigadores describen dos mecanismos principales. El rubato consiste en variar el tempo o ritmo de una coda sin cambiar el número de clics. La ornamentación consiste en añadir un clic extra a una coda, creando una variante. Al combinar estos recursos, los cachalotes pueden producir múltiples codas a partir de un repertorio más limitado. Los análisis incluyeron patrones como “1+1+3” o “3+1”, ejemplos de secuencias de clics estudiadas en la comunicación de cachalotes. Los autores proponen que esta combinatoria podría permitir transmitir información, pero no han traducido su contenido. Es decir, la investigación describe cómo se combinan los elementos, no qué significan exactamente esas combinaciones.
Dialectos y contexto: lo que ya se sabía de los clics
Investigaciones previas ya habían identificado dialectos de codas específicos de cada clan de cachalotes. Es decir, distintos grupos sociales muestran variaciones en sus patrones de clics. El nuevo estudio se suma a ese contexto de investigación sobre la variación social en las codas. Shane Gero, biólogo de cachalotes y fundador del Dominica Sperm Whale Project, es coautor del trabajo. El hallazgo de 2024 no parte de cero: profundiza en cómo se estructuran las variaciones dentro de un repertorio que ya había despertado interés científico. La existencia de dialectos sugiere que las codas tienen una dimensión social y cultural, pero no equivale a demostrar un lenguaje con gramática y semántica humanas.
Qué significa para el lenguaje de los cachalotes (y qué no)
El estudio identifica patrones estructurales y sugiere que podrían transmitir información, pero no afirma haber traducido el significado de las codas. No se ha demostrado que los cachalotes tengan un lenguaje con semántica y gramática como el humano. La muestra procede del Caribe Oriental, y se desconoce si los hallazgos se generalizan a otras poblaciones. El término “alfabeto fonético de los cachalotes” es una analogía propuesta por los autores; no implica fonemas, palabras ni conciencia lingüística avanzada. La investigación muestra complejidad estructural, pero no permite conclusiones sobre conciencia o capacidades lingüísticas avanzadas. Tampoco autoriza a decir que la IA haya traducido lo que dicen: la IA ayudó a analizar y clasificar patrones, no a descifrar mensajes.
Por qué importa este paso y qué falta por investigar
Project CETI utiliza inteligencia artificial y aprendizaje automático para intentar decodificar la comunicación de los cachalotes. El estudio de 2024 representa un avance en el análisis de patrones: muestra que la IA puede ayudar a procesar grandes volúmenes de codas y a detectar regularidades. Sin embargo, la interpretación semántica sigue siendo un desafío. Falta investigar si la estructura combinatoria se traduce en información con significado y si se repite en otras poblaciones de cachalotes. También queda por determinar cómo interpretan los propios animales esas variaciones. El alfabeto fonético de los cachalotes, entendido como analogía estructural, abre preguntas útiles sobre comunicación animal, pero no cierra el debate sobre si existe un lenguaje complejo. Saber qué falta es tan importante como celebrar lo encontrado.




