El llamado oxígeno oscuro en el fondo del mar es oxígeno molecular que, según un estudio publicado en 2024, se produjo en ausencia de luz en el fondo abisal del Pacífico. El hallazgo llamó la atención porque desafía la idea de que en las profundidades marinas el oxígeno disponible procede sobre todo de la fotosíntesis, la atmósfera o el transporte de masas de agua. Sin embargo, la explicación propuesta —nódulos polimetálicos que actuarían como baterías naturales— es una hipótesis, no un mecanismo confirmado.
Oxígeno oscuro: el hallazgo que sorprendió en el fondo del Pacífico
El 22 de julio de 2024, un equipo internacional liderado por Andrew K. Sweetman, de la Scottish Association for Marine Science (SAMS), publicó en Nature Geoscience un estudio que reporta producción de oxígeno en oscuridad en el fondo abisal del océano Pacífico. El trabajo, titulado Dark oxygen production in the deep ocean, se basa en observaciones realizadas en la Zona Clarion-Clipperton, una región abisal situada entre Hawái y México, a profundidades cercanas a los 4.000 metros.
La observación principal fue inesperada. En cámaras bentónicas desplegadas in situ sobre fondos con nódulos polimetálicos, el oxígeno disuelto aumentó durante aproximadamente 48 horas en condiciones de oscuridad, en lugar de disminuir como se esperaba. Esa medición es el núcleo del hallazgo. La explicación de cómo se produce ese oxígeno sin luz solar es, por ahora, una hipótesis que requiere más investigación.
¿Qué es el oxígeno oscuro en el fondo del mar y por qué se llama así?
El término oxígeno oscuro se refiere a oxígeno molecular producido en ausencia de luz. No es una forma distinta de oxígeno ni tiene relación con la materia oscura. Se llama así porque aparece en un entorno sin luz, donde no puede funcionar la fotosíntesis, el proceso que en la superficie marina produce oxígeno a partir de la luz solar.
Según el estudio de 2024, este hallazgo contradice el supuesto tradicional de que en el océano profundo el oxígeno disponible proviene principalmente de la fotosíntesis, la atmósfera o el transporte de masas de agua, y no de producción local en oscuridad. La palabra oscuro alude, por tanto, a las condiciones en las que se detectó el fenómeno, no a una sustancia diferente.
Dónde y cuándo se descubrió: la Zona Clarion-Clipperton
El estudio se publicó el 22 de julio de 2024 en Nature Geoscience y fue liderado por Andrew K. Sweetman, de la Scottish Association for Marine Science. Las observaciones se realizaron en la Zona Clarion-Clipperton, entre Hawái y México, a profundidades cercanas a los 4.000 metros. Se trata de una región abisal del Pacífico y de interés para la exploración y eventual explotación de nódulos polimetálicos.
La Zona Clarion-Clipperton es extensa. De acuerdo con la International Seabed Authority, abarca aproximadamente 4,5 millones de km². Esa amplitud ayuda a entender por qué la región atrae tanto interés científico como económico, aunque el hallazgo de oxígeno oscuro se base en mediciones locales y no permita extraer conclusiones automáticas para todo el océano.
Cómo se midió: cámaras bentónicas y unas 48 horas en oscuridad
La medición principal se basó en cámaras bentónicas desplegadas in situ sobre fondos con nódulos polimetálicos. Estas cámaras se colocaron directamente sobre el fondo marino para registrar cambios en el oxígeno disuelto. Lo que los investigadores observaron fue un aumento del oxígeno durante aproximadamente 48 horas en condiciones de oscuridad, en lugar de la disminución que se esperaba en un ambiente profundo y sin fotosíntesis.
Ese resultado es una medición local. Por sí sola, no establece que el oxígeno oscuro sea una fuente principal de oxígeno del océano profundo ni que sostenga ecosistemas abisales. La escala del fenómeno, su frecuencia y su relevancia ecológica son cuestiones que los propios autores señalan como pendientes de más investigación.
La hipótesis de los nódulos polimetálicos como posibles ‘baterías naturales’
Los nódulos polimetálicos son concreciones minerales del fondo marino, no organismos vivos. Contienen metales como manganeso, hierro, níquel, cobre y cobalto. La hipótesis propuesta por los autores es que estos nódulos pueden generar potenciales eléctricos y que, en conjunto, podrían impulsar una electrólisis del agua de mar que separe oxígeno e hidrógeno.
La idea, expresada de forma sencilla, es que los nódulos podrían comportarse como pequeñas fuentes de potencial eléctrico, algo parecido a baterías naturales. La analogía ayuda a visualizar la hipótesis, pero tiene límites: no significa que el mecanismo esté demostrado ni que cada nódulo funcione como una batería convencional. Los autores señalan que se necesita más investigación para confirmar el mecanismo, determinar su escala y evaluar su relevancia ecológica en el océano profundo.
Qué está confirmado y qué sigue siendo una incógnita
Para evitar confusiones, conviene separar lo observado de lo propuesto. El estudio fue publicado en una revista revisada por pares y reportó un aumento de oxígeno en oscuridad en cámaras bentónicas colocadas en la Zona Clarion-Clipperton. Esa es la parte publicada y medida. La explicación por electrólisis impulsada por nódulos es la hipótesis que los autores proponen para interpretar el resultado.
- Qué se observó: un aumento del oxígeno disuelto durante aproximadamente 48 horas en condiciones de oscuridad, en cámaras bentónicas desplegadas sobre fondos con nódulos polimetálicos.
- Qué es hipótesis: que los nódulos polimetálicos generen potenciales eléctricos y, en conjunto, favorezcan una electrólisis del agua de mar que separe oxígeno e hidrógeno.
- Qué falta por confirmar: el mecanismo exacto, su escala, su posible relevancia ecológica y su significado para el conjunto del océano profundo.
La cobertura informativa de Nature recoge que el hallazgo requiere más investigación para confirmar el mecanismo y determinar su escala. Tampoco se ha demostrado que el oxígeno oscuro sea la principal fuente de oxígeno del océano profundo ni que sostenga por sí solo ecosistemas abisales. El hallazgo es local y necesita más estudio antes de consolidarse como una explicación general.
Implicaciones para la ciencia y la minería submarina
El descubrimiento tiene posibles implicaciones para comprender el origen de la vida, aunque ello no está demostrado. La idea es que procesos químicos y eléctricos en ambientes oscuros podrían ser relevantes para estudiar cómo surgieron las primeras formas de vida, pero se trata de una posibilidad que requiere investigación adicional y no de una conclusión establecida.
También tiene relación con el debate sobre la minería submarina. La Zona Clarion-Clipperton es una región de interés para la exploración y eventual explotación de nódulos polimetálicos, y esos nódulos son el objetivo de esta actividad. Si el mecanismo de producción de oxígeno se confirma, podría añadir argumentos científicos y ambientales al debate sobre la explotación de nódulos en aguas profundas. Por ahora, la relación debe plantearse con cautela: el hallazgo no resuelve por sí solo el debate ambiental ni permite afirmar que la minería submarina tenga un impacto determinado sobre la producción de oxígeno oscuro.
Conclusión: un hallazgo prometedor que aún no reescribe todo
El oxígeno oscuro en el fondo del mar es, por ahora, una observación intrigante y publicada en una revista revisada por pares: en la Zona Clarion-Clipperton, a unos 4.000 metros de profundidad, el oxígeno disuelto aumentó durante aproximadamente 48 horas en oscuridad dentro de cámaras bentónicas. La explicación por nódulos polimetálicos que actuarían como baterías naturales y favorecerían la electrólisis del agua de mar es una hipótesis, no un hecho confirmado.
El estudio importa para la ciencia marina y para el debate sobre la minería submarina, pero su alcance todavía es limitado. Se necesita más investigación para confirmar el mecanismo, determinar su escala y evaluar su relevancia ecológica. Hasta entonces, lo más preciso es hablar de un hallazgo relevante y sugerente, no de una fuente global de oxígeno ya demostrada.



